martes, 2 de octubre de 2012





-¡Ah! -exclamó el Principito.

Y se sintió muy desgraciado. Su flor le había dicho que era la única de su especie en todo el universo. ¡Y ahora tenía ante sus ojos más de cinco mil. Todas semejantes, en un solo jardín!

Si ella viese todo esto, se decía el Principito  se sentiría vejada, tosería muchísimo y simularía morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que fingirla cuidados, pues sería capaz de dejarse morir verdaderamente para humillarme a mí también... "

Y luego continuó diciéndose: "Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria. Eso y mis tres volcanes que apenas me llegan a la rodilla y uno de los cuales acaso esté extinguido para siempre. Realmente no soy un gran príncipe... " Y echándose sobre la hierba, el Principito lloró.






Eliana Velásquez Gómez


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